Colombia ha tenido que vivir la demencia de colectiva de un pueblo al escoger a Rodolfo Hernández como uno de los dos candidatos a segunda vuelta.
Alemania la vivió en el año de 1933 cuando fue elegido Adolfo Hitler como su canciller con los resultados por todos nosotros conocidos, hoy Colombia vive y por lo cual dejó constancia de la repugnancia moral e ideológica de su clase social ciega y creen versen obligados a apoyar a Rodolfo Hernández –no sin antes taparse la nariz– frente a la amenaza de la izquierda, pronto quedaría claro que la medicina empeoraba la enfermedad. Esto ha encubriendo a una legión de mediocres, chiflados y psicópatas de todo pelaje capaces de inspirar lo peor de una sociedad que, por su parte, encentar ávida de ser hechizada, ultrajada y dominada por una clase social carcomida por la corrupción que ha gobernado durante mas de 50 años de la misma manera, han planteado como su salvador puro a Rodolfo Hernández que es la antipólitica porque no sabe que es la política, la incultura total al no haber leído un libro en su vida, su política de anticorrupción es un descaro al “llamar que con la justicia se limpia el trasero” y como buen hampón esta llamado a juicio antes de ser candidato que le impedía a ser candidato de cualquier tipo, no tiene descaro en haber plagiado el programa y eslogan del presidente de México Lopez Obrador. Su campaña política en pocas palabras es el caos total, según él el ideal de las mujeres es que se queden en sus casas criando los hijos, la educación para qué? Dice que sale mas barato vender las universidades por lotes, el mismo confesó que es un atraco vender lotes de 5 por 8 metro cada uno a $100.000.000 y que es una delicia exprimir a los hombresitos durante 15 años que cada uno miles de vaquitas de leche, se jacta cínicamente y sin sonrojarse que es un usurero. Ofrece soluciones incoherentes como importar alimentos para acabar el hambre en vez de fortalecer el campo y renegociar los tratados de libre comercio, en temas ambientales desconoce que es el tratado de Escazu y no responde sobre el fracking. A los profesores los demerita diciendo que es mejor contratar profesores del extranjero. Respecto a las fuerzas armadas la pensión debe ser igual para todos a los 62 años, a trabajar «a veces, el destino se permite jugar trágicamente con los hijos de un país acunándolos en la ilusión de una serie infinita de felicidades y permitiendo que un inculto y déspota se convierta en presidente y pueda manipular las palancas de la gran máquina de la historia. Quienes hoy viven en Colombia deben asumir sin excepción la responsabilidad por los horrores del período de violencia que ha vivido el país, es algo que nadie puede evadir con su responsabilidad individual en la violencia vivida. “Y que se preparen, porque si gana el ex-alcalde de Bucaramanga en segunda, quedarán todavía más desencantados porque han dejado crecer a un candidato como Rodolfo Hernández”. Ustedes son los responsables del caos que vivirá Colombia durante los próximos años. Bien resume un ciudadano preocupado en Twitter que a pesar de todas los pruebas de video de lo grocero e imputaciones contra Rodolfo Hernández, los colombianos que piensan votar por él es como si le vieran la etiqueta en un frasco, roja y grande, expresando alto peligro, pero que por alguna extraña razón se lo quieren tomar.
Los votantes de Petro están que no pueden con el resultado de las elecciones del domingo pasado, pero se debe buscar los 2 millones de votos que hace falta en los indecisos, abtencionistas, mujeres y jóvenes. En general, cualquier persona interesada en el futuro del país tendría razón para estar preocupada por el escenario que quedó para segunda vuelta, pero son específicamente los seguidores del Pacto Histórico los que más sufren. Y no tanto por lo que se viene, sino porque lo que no ganaron, pero al mismo tiempo no tienen para nada asegurada la presidencia.No pueden seguir descalificando a todo el que no comulgue con ellos, a no bajarlo de bruto, paraco, asesino y nazi. Y yo entiendo su desespero, seguro que sí, este país tiene mucha gente en condiciones precarias que clama por un cambio más que necesario, pero en su afán de lucha se equivocan las formas y aún no se han dado cuenta. Y no falta el que afirme que esa actitud proviene de los seguidores de Petro y no de Petro mismo, pero es mentira, él no ha hecho mayor cosa para desmentir y calmar a sus fanáticos más recalcitrantes.
Se creyeron el cuento de que son fuerza (y vaya que lo son) y están que no pueden de la superioridad moral. Andan con un discurso tipo “Mira, tú no sabes cómo son las cosas, pero déjame que yo te voy a explicar”, lo cual es irritante porque, si algo hemos aprendido del ser humano, es que no nos gusta que nos den lecciones así vivamos en la ignorancia. ¿No han visto a los niños en el colegio? Tienen que obligarlos a ir porque de lo contrario se quedarían en algún parque jugando con una rama. Pues bueno, los adultos somos igual, nos resistimos a salir de nuestra comodidad y a cuestionar nuestras creencias. Sin embargo, ellos insisten en andar repartiendo lecciones de vida como si el carné para vivir “del lado correcto de la historia”, como afirman ellos mismos, se los hubiera expedido el mismísimo Dios.
Y sacan pecho de que a Petro lo apoyan filósofos checos, músicos, rusos, artistas conceptuales africanos, el mismo Residente, intelectuales de renombre que a la larga no suman en las urnas. Hasta sacaron una lista extensa con todos los nombres como si eso los hiciera mejores personas. De verdad, se creyeron el cuento y son un poco como el centro, solo que más ruidosos. Parte del fracaso del centro tiene que ver con eso de creerse mejor que los demás, de tener una inteligencia superior al promedio, todo disfrazado de mesura y falsa modestia. La izquierda no va con sutilezas y exclama abiertamente que quien no se adhiera a ella está cometiendo el peor error de su vida y tienen la razón en muchos aspectos, pero su actitud los hace infumables.
Es que viven de espaldas al mundo. Ya tocará después debatir si el mundo está bien o mal, pero el hecho es que son incapaces de ver la realidad. Pretenden que las cosas sean como ellos quieren que sean y no como en realidad son. Son esos mismos personajes discutibles los que echaron a andar el cuento de que iban a ganar la presidencia en primera vuelta y ellos se lo creyeron, por eso están entusados. E insisto, lo hacen a la brava, tratando de convencer al resto a la fuerza. Esa mezcla de fanatismo y biempensantismo los tiene tan ciegos, afortunadamente últimamente Petro ha tratado de encaminar la campaña hacia la economía, prueba de ello nombró una comisión asesora encabezada por la gran economista Cecilia López, realmente es el tema crucial para ganar las elecciones porque los colombianos requieren de soluciones para la tranquilidad y bienestar social y no que les mencionen en los eslogan que los quieren mucho.
Hay que cambiar y hacer un alto en el camino, hay que echar a andar una política para atraer en primer termino a los indecisos, los abstencionistas, a las organizaciones que alguna vez acompañó a Gustavo Petro, pero se alejaron por las malas compañías que lo ha rodeado en la actualidad, al grueso de la ciudadanía que son sanos y que han sido lavados sus cerebros con cuentos dignos de una telenovela de terror y miedo por parte de los partidos tradicionales, los cuales dicen de Petro que lo apoyan la guerrilla, que si gana la gente se va del país, que Colombia estaría peor que Venezuela y muy bien lo ha dicho el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, se refirió al candidato presidencial colombiano Gustavo Petro. El mandatario mexicano se solidarizó con el líder del Pacto Histórico por la “guerra sucia” en su contra que se ha montado en su contra. En primer lugar, el presidente de México le envió un abrazo a Petro, interrumpiendo el análisis de una encuesta de favorabilidad.
El grito de todos los Colombianos de bien es uno solo “Colombianos salvemos la patria” por una política de integración nacional, de bienestar económico y de paz. No más gritos de guerra. Petro Presidente.
Hermán Lozano
Director El Criterio

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