Las fiestas de Navidad fueron usurpadas por la Iglesia Cristiana y se celebrada la fiesta de la Familia y de los esclavos.
La fiesta de navidad no corresponde a la verdad universal ya que estas fue un despojo que realizó la Iglesia Cristina de las Fiestas Saturnales – Saturnalia Saturnales que estaban consagradas al dios Saturno y se celebraban del 17 al 23 de diciembre honor a Saturno y el 25 de diciembre celebración al culto al Sol Invictus.
En este mes de diciembre, se celebraba con velas y antorchas el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo periodo de luz, o nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio, que constituye el solsticio de invierno.
En sus más remotos orígenes, las Saturnales celebraban la finalización de los trabajos del campo, una vez concluida la siembra efectuada durante el invierno, cuando el ritmo de las estaciones se reunían con toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano. Estas fiestas, cuyo origen es muy arcaíco, consistían principalmente en representar la igualdad que reinaba originalmente entre los hombres, la fiesta de la Familia. Durante estas fiestas se suspendía el poder de los amos sobre sus esclavos. Éstos tenían derecho a hablar y actuar con total libertad,por eso era conocida también como las “fiestas de los esclavos”. Los esclavos podían criticar los defectos de sus amos, jugar contra ellos e incluso éstos, los amos, intercambiaban sus papeles y les servían en la mesa. Los tribunales y las escuelas cerraban, durante las fiestas no estaba permitida la guerra ni la ejecución de criminales, ni ejercer otro arte que el de la cocina. Además, todos los habitantes de la ciudad dejaban de trabajar y la población acudía en masa al monte Aventino, para disfrutar del aire campestre y se proclama:
“Que nadie tenga actividades públicas ni privadas durante las fiestas, salvo lo que se refiere a los juegos, las diversiones y el placer. Sólo los cocineros y los pasteleros pueden trabajar. Que todos tengan igualdad de derechos, los esclavos y los libres, los pobres y los ricos. No se permite a nadie enfadarse, estar de mal humor o hacer amenazas. No se permiten las auditorías de cuentas. A nadie se le permite inspeccionar o registrar la ropa durante los días de fiestas, ni practicar deportes, ni preparar discursos, ni hacer lecturas públicas, excepto si son chistosos y graciosos, que producen bromas y entretenimientos” Luciano de Samosata
EL SOL INVICTUS y las Saturnales terminaban con el solsticio de invierno día en el que entraba la estación más fría del año y el fin de los días oscuros, ya que a partir de esa fecha el día se alargaba teniendo más horas de luz. El 25 de diciembre en el antiguo calendario juliano, se bautizó como ‘Sol Invictus’ en conmemoración al Sol. El Festival del Nacimiento del Sol Invencible (Dies Natalis Solis Invicti) se celebraba cuando la luz del día aumentaba después del solsticio de invierno, en alusión al renacimiento del Sol.
El día oficial de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano era propiamente el 17 de diciembre, pero la festividad era tan apreciada por el pueblo que de forma no oficial se festejaba también a lo largo de los siete días posteriores, hasta el 24 de diciembre. Las fiestas de la Familia comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno, que en la Roma primitiva tuvo tanta importancia como Júpiter. Dicho templo se hallaba situado a los pies de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma; después del sacrificio, seguía un banquete público, al que todo el mundo estaba invitado. Durante los días siguientes, la gente se entregaba a bulliciosas diversiones, celebraba banquetes y se intercambiaban regalos. Las Saturnales se consideraban como “fiestas de los esclavos", ya que éstos eran recompensados con raciones extras de comida y vino. Catón el Viejo, que por lo demás calculaba con un rigor sin compasión los costos y utilidad del trabajo de los esclavos de sus posesiones rurales, les concedía en las Saturnales una ración extra de 3,5 litros de vino. Gozaban de tiempo libre y otros privilegios de los que no disfrutaban durante el resto del año; a menudo, incluso eran liberados de sus obligaciones y cambiaban sus tareas con las de sus dueños: el señor actuaba como esclavo, el esclavo como señor. Los romanos asociaban a Saturno con el dios helénico Crono, cuyo reinado coincidió según el mito con la edad de oro de la Humanidad; honrar a este dios propiciaba un regreso a los orígenes míticos: las fiestas servían para recuperar un presunto paraíso inicial, donde los hombres vivían sin separaciones jerárquicas, sin opresión de unos sobre otros. Vivir y dejar vivir era el lema de la fiesta y el 17 de diciembre, según cuenta el poeta Cátulo, su mejor día. Las escuelas, que en otras ocasiones no prestaban atención alguna a las numerosísimas fiestas del calendario romano, cerraban sus puertas en estas fechas. Lo que de ordinario estaba prohibido, se autorizaba en estos días locos. Las leyes contra el lujo permitían en las Saturnales gastar en comidas una cantidad mayor que en los días corrientes. Pero, en especial, en el interior de la familia se eliminaban todas las barreras que separaban al esclavo del hombre libre.
El juego de los dados, estrictamente prohibido en fechas normales, aunaba a señores y siervos. En algunos aspectos, ciertas costumbres de las Saturnales perviven en las costumbres navideñas; así ocurre con la costumbre de encender velas y hacerse regalos. En un principio era habitual regalarse velas y muñecos de barro. Luego, en parte por influencia griega, fue común agradecer con alguna pequeña atención o con un regalo en dinero a los amigos y a todas las personas a quienes se debía algo por algún servicio prestado. Las Saturnales tuvieron tal arraigo en la sociedad romana que el cristianismo tuvo muchos problemas para acabar con las celebraciones, y en parte lo consiguió cuando cobró mayor importancia la celebración de la Navidad. Una vez que el cristianismo se impuso en el Imperio Romano, el nacimiento del Sol y su nuevo periodo de luz la Iglesia Católica obligo a ser sustituidos por la celebración del nacimiento de Jesucristo una gran mentira y el despojo de unas festividades de la Fiesta de la Familia. La verdad es que Jesucristo y cuyo nombre es Yeshúa y la fecha de nacimiento es cuatro años antes de la era cristiana que y habría nacido en primavera o verano, como sugiere Edwin D. Freed, profesor emérito de estudios bíblicos de la Universidad de Gettysburg, Estados Unidos.
Por otra parte, tenemos una teoría basada en la historia de las religiones, que es la que nos interesa. Según esta hipótesis, se empezó a celebrar su nacimiento en diciembre por la importancia que el solsticio de invierno tenía en las religiones antiguas, como símbolo de renacimiento. En Roma, como ya hemos dicho, se celebraba con las Saturnales, pero en el 274 el emperador Aureliano estableció el culto al Sol Invictus.
Hay discusión sobre si este Sol Invictus suponía una introducción en el panteón romano de una deidad oriental (o una reintroducción de la deidad que ya el emperador Heliogábalo había traído consigo de Emesa, como veremos a continuación), una deidad nueva o una recuperación de un dios romano más antiguo.
La humanidad debe recuperar las fiestas de la Familia para devolver el verdadero espíritu de estas festividades y no son de propiedad de ninguna religión. Iglesia de la Orden Magna OM
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